Estudié ciencias físicas y sin terminar la carrera en 4° curso me di cuenta que había equivocado mi camino. Empecé a pintar al óleo dando cursos de pintura con Montes Iturrioz y Julián Ugarte pero fundamentalmente soy autodidacta.
Cuando murió mi padre muy joven, que tenía como hobby el esmalte clásico y llevada por la inquietud de lo que había visto en su taller desde bien pequeña, comencé a explorar el mundo del esmalte que es un mundo totalmente distinto al óleo. Es un trabajo arduo y atrayente a la vez. Un poco táctil porque atrae a tocar la obra… porque muchas veces las obras cambian después de pasar por el horno a casi 900 °C.
Aprendí la foto insolación como lo hacía mi padre; aplicar resinas fotosensibles para grabar el dibujo en el cobre, insolar, revelar y grabar con cloruro férrico
Durante mucho tiempo solo hice esmaltes; primero copias de iconos y obras clásicas. Así aprendí la técnica; después hice paisajes en esmalte, como acuarelas en cristal. Luego trabajos más personales pero solo en esmalte.
Poco a poco fue cambiando mi forma de transmitir y expresar lo que quería y me di cuenta que podía mezclar todo tanto pinturas, esmalte y muchas más cosas que iba encontrando; resinas, hojas metalizadas, papeles, telas, serigrafías, piedras, etc. Creo que mi obra ha evolucionado.
Mis últimas pinturas y collages son exploraciones dentro del lenguaje de la naturaleza. Mi enfoque es impulsado por un proceso arraigado en la imaginación, la emoción, la intuición (como un juego) y revelando o transmitiendo un lenguaje más profundo que las palabras, utilizando esmaltes, metales, telas teñidas o estampadas… que forman texturas, líneas, sombras y trazos para poder transmitir mi amor por la naturaleza.

